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DE CORAZON Parte 2

En la segunda parte del estudio «De corazón», antes de continuar desde donde nos habíamos quedado (en el versículo 8 que ya terminamos), hablaremos primero sobre otras referencias que se encuentran dentro de este libro.

¿El fruto que es?

Gálatas 5:22-23

22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

En este primer capítulo se empieza a hablar de una manera sobre el fruto. El fruto que se menciona en este capítulo comienza siendo consumido; todo lo que es producto o fruto de una planta está siendo devorado, destruido por completo y acabado por diferentes tipos de plagas. Esto es importante porque en la Biblia hay constantes referencias al fruto y, en el Nuevo Testamento, sabemos que estas referencias apuntan al fruto del Espíritu Santo. Si leemos el libro de Joel con esto en mente, entenderemos que el fruto del Espíritu Santo, en términos espirituales, es lo que se está consumiendo.

¿Quiénes son los que lo están consumiendo?

Joel 1:2-3

Oíd esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. ¿Ha acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros padres?

En el versículo 2 dice: «Oíd esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores de la tierra.». Esto es muy interesante porque se mencionan dos grupos. Uno de ellos es el de los ancianos; creo que esto es porque ellos estuvieron allí para presenciar diferentes momentos y acontecimientos, y tal vez fueron los que vieron pasar una plaga tras otra. Al tener una edad mayor, cuentan con la perspectiva de mirar hacia atrás.

Simbólicamente, si aplicamos este concepto de lo devorado en Joel al fruto del Espíritu —como creo verdaderamente que Dios me lo ha revelado al ponerme como ejemplo qué representa la plaga que lo consume—, pienso que cuando el texto pregunta: «¿Ha acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros padres?», utiliza una forma tal vez un poco sarcástica de hablar. Quizá no sea exacto llamarlo sarcasmo, pero hace esta pregunta porque lo que está ocurriendo es un problema persistente.

Joel 1:4

Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado.

al verlo en el ámbito espiritual, diría que nosotros mismos somos esas plagas, generación tras generación, cuando rechazamos cumplir el pacto con Dios. Una generacion llamada y empoderada pero si no cumple es como una plaga que consumio y no compartio nada.

¿En qué consiste ese pacto?

Mateo 28:19-20

19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

En ir y hacer discípulos a las naciones, usando el poder que nos ha sido dado para compartir el mensaje hasta los confines de la tierra. Si una generación, en vez de hacer eso, se estanca y se consume a sí misma, acabándose todos los frutos del Espíritu que nacieron y crecieron en ellos, se repite la situación donde llega una plaga, deja algo, y luego viene la siguiente y la siguiente. Vemos esto a lo largo de la historia: ocurre un avivamiento, pero luego pasa igual que con el pueblo de Israel; Dios los libra, ellos vuelven a Él, pero la siguiente generación desconoce las cosas de Dios.

Joel 1:5

Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.

Esto se conecta con el versículo 5, que nos dice: «Despertad, borrachos». Ese vino, bajo lo que considero, es el nuevo vino al que se refiere aquí, el cual algunas traducciones describen como «removido de tu boca», representando nuevamente al fruto del Espíritu Santo que les es quitado.

Joel 1:6-7

Porque pueblo fuerte e innumerable subió a mi tierra; sus dientes son dientes de león, y sus muelas, muelas de león. Asoló mi vid, y descortezó mi higuera; del todo la desnudó y derribó; sus ramas quedaron blancas.

Esto nos lleva al punto donde estábamos, porque dice «pueblo fuerte e innumerable subió a mi tierra; sus dientes son dientes de león, y sus muelas, muelas de león». Considero que estas personas representan a los habitantes del mundo con quienes no compartimos el mensaje, y ahora Dios los trae en nuestra contra. El texto habla del día del Señor y de las consecuencias de no cumplir nuestra parte del pacto; llegan y nos lo quitan.

Este es el peligro de buscar una llenura del Espíritu sin estar dispuesto a cumplir con el llamado. No se trata simplemente de una promesa de salvación, sino de un pacto de relación con Dios. Decimos que Él es nuestro Padre y que somos Sus hijos y ciudadanos del cielo, y como ciudadanos estamos llamados a cumplir Sus leyes, motivados simplemente por el amor de una relación real con Él. Al no hacerlo, todo queda desolado. Quienes llegan a tomar lo que no compartimos son aquellos que sí están dispuestos a cumplir la voluntad de Dios,

Mateo 11:12

12 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

porque «el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.». Llegan como leones y nos quitan lo que se nos dio porque no cumplimos, retirando el nuevo vino, el Espíritu Santo y los frutos del Espíritu.

Joel 1:8

8 Llora tú como joven vestida de cilicio por el marido de su juventud.

A pesar de esto, no debemos pensar que es el fin, porque Dios hace jardines de los huesos secos y resucita a los muertos; no hay nada imposible para Él. Sin embargo, el verso 8 advierte: «Llora tú como joven vestida de cilicio por el marido de su juventud. ». El esposo de tu juventud representa tu primer amor. Es lo mismo que vemos en Apocalipsis. Este libro nos habla de la venida del Señor, una venida ante la cual se debe tener un temor santo, pero deja en claro que debemos lamentar y llorar por ese primer amor. Quizás en el pasado nos unimos a Él, experimentamos un gran avivamiento y un renuevo espiritual en nuestra relación con Dios, pero eso quedó en el pasado, como el esposo de la juventud, mientras nosotros continuamos con nuestras vidas cotidianas y nos olvidamos de Él.

Ofrenda y libación de corazon

Joel 1:9-10

Desapareció de la casa de Jehová la ofrenda y la libación; los sacerdotes ministros de Jehová están de duelo. 10 El campo está asolado, se enlutó la tierra; porque el trigo fue destruido, se secó el mosto, se perdió el aceite.

En el versículo 9 se menciona que la ofrenda y la libación son removidas de la casa del Señor: « los sacerdotes ministros de Jehová están de duelo. 10 El campos está asolado». Todo ha sido destruido. El nuevo vino se ha secado y el aceite, que representa la unción, se lamenta. Seamos avergonzados si es que no hemos cumplido.

Si volvemos al versículo 9, esa ofrenda y libación no eran ofrendas obligatorias por ley —como las que se daban por el primogénito, las ovejas o el ganado—, sino que eran ofrendas voluntarias que se presentaban simplemente por decisión y por amor; ese mismo amor que se había perdido en el verso anterior. Debemos tener mucho cuidado con nuestros corazones. Si no regresamos a nuestro primer amor y a la entrega voluntaria a Dios por el simple deseo de agradarle, nuestro campo puede quedar desolado. Se nos puede acabar el vino y los frutos del Espíritu. No es que se revoquen los dones o el llamado, sino que lo que debió ser producido allí se lo llevará otro que sí estuvo dispuesto a cumplir. Tu corazón tal vez quede con una sensación de vacío y escasez espiritual porque otro asumió tu asignación.

Cuando Dios llega con Su Espíritu, no es simplemente para que seamos sanados o para hacernos sentir bien y experimentar un momento especial cada día. Aunque Dios puede hacer todo eso, el Espíritu se nos da principalmente para que produzcamos fruto.

Mateo 25:14-30

26 Su señor le respondió: “Siervo malo y negligente, si sabías que yo siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí, 27 debías haber dado mi dinero a los banqueros y, al venir yo, hubiera recibido lo que es mío más los intereses. 28 Así que, ¡quítenle esas mil monedas y dénselas al que tiene diez mil!” 29 Porque al que tiene se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo poco que tiene se le quitará. 30 En cuanto al siervo inútil, ¡échenlo en las tinieblas de afuera! Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

Al siervo que no produjo, el Señor le reclamó: «Siervo malo y negligente, si sabías que yo siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí, 27 debías haber dado mi dinero a los banqueros y, al venir yo, hubiera recibido lo que es mío más los intereses.». Ten en cuenta que asi es con lo que Dios da que cuando la hora de rendir cuentas llega al que producio fruto mas tendra y el que no se le quitara lo que tiene. Debemos producir, y no por obligación, sino por amor y de corazón.