Joel 1:1-4
1 Palabra de Jehová que vino a Joel, hijo de Petuel. 2 Oíd esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. ¿Ha acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros padres? 3 De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación. 4 Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado.
Oíd
Esto no es un análisis ni suposición de cuándo vivió Joel, ni de qué posibles situaciones lo rodeaban al escribir. Se cree que el mensaje del libro de Joel se dirigía a un Israel que posiblemente acababa de volver del cautiverio; a lo mejor se refiere a tiempos de hambruna y escasez por esas razones. Pero lo que tenemos claro es que él escribió del venidero día del Señor que llegará.
Su público no termina solo en Israel, sino que dice el verso dos: «Oíd esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores de la tierra…». Estamos incluidos, ten eso claro, ya que todos hemos de oír lo que el libro de Joel nos dice.
Joel 1:5-8
5 Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca. 6 Porque pueblo fuerte e innumerable subió a mi tierra; sus dientes son dientes de león, y sus muelas, muelas de león. 7 Asoló mi vid, y descortezó mi higuera; del todo la desnudó y derribó; sus ramas quedaron blancas. 8 Llora tú como joven vestida de cilicio por el marido de su juventud.
Definamos al analizar estos versículos y, después de entender los ejemplos dados, entenderemos el significado.
Despertad, borrachos
Imagina esto en tu mente: si Israel está en hambruna, con plagas comiéndoselo todo o también con un pueblo feroz llevándose todo, ¿por qué comienza con «despertad, borrachos»? Ten en cuenta que al decir «borrachos», se refiere a hombres pecadores, a su pueblo pecando contra Él.
Sabemos por el verso 5 que es porque el mosto (vino) les es quitado. ¿Qué es el mosto (vino)?
Hechos 2:1-13
1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. 2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. 5 Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. 6 Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. 7 Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? 8 ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? 9 Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, 10 en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, 11 cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. 12 Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? 13 Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto.
La Biblia deja claro que su presencia es parecida externamente a estar borracho, y uno que ha visto un encuentro o llenura del Espíritu Santo sabe que esto es verdad. Dios a mi me lo relaciono asi al igual que esos borrachos nosotros podemos no cumplir lo que debemos y quedarnos con ese vino para nosotros mismos. Ahora, por un momento, pongamos a Joel de vuelta en el punto de la línea de tiempo donde se cree que él estaba.
Israel volvió a Dios, clamó, y Dios los salvó, restauró y devolvió a la promesa.
Nosotros volvemos a Dios, clamamos, y Dios derrama el Espíritu Santo y nos vuelve a la promesa.
Verás, en perspectiva de la promesa de Dios que con sangre de animales se pagaba, los israelitas estaban recién devueltos a la promesa. Y aunque sí es una promesa la que Dios siempre cumple, nosotros realmente cumplimos un pacto, el que hacemos cuando aceptamos a Dios.
Pueblo fuerte
Ahora, en contra de estos borrachos pecadores llenos de vino, surgió un pueblo fuerte a desolar; en los versos 6 y 7, llegaron a llevárselo todo a llevarse el vino (el Santo Espíritu). Y eso es porque el pacto con Dios es este:
Hechos 1:8
8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Hay un propósito para el Espíritu Santo y no es solo el de embriagarte y tomarte el vino. Te pregunto: cuando Dios te llenó con su Espíritu, ¿qué hiciste después?
¿Lo compartiste?
¿Fuiste un testimonio?
Si no cumplimos nuestra parte del pacto. Otro te lo quitara y lo cumplira.
¿Pues qué hemos de hacer?
Tú, mujer de cilicio, llora por el esposo de tu juventud. Arrepentimiento.
Un arrepentimiento DE CORAZÓN. Vuelve a tu primer amor. ¿Y cómo?